El acné activo y las secuelas de acné también pueden ser tratados con
carboxiterapia. El beneficio de la aplicación del anhídrido carbónico en estas
dos entidades, radica primero en que al activar microcirculación estimula el
efecto Bohr, es decir el intercambio de CO2 por O2, favoreciendo la oxigenación del tejido tratado.
Por otro
lado el CO2 tiene efecto inhibitorio del crecimiento bacteriano por lo que
puede ayudar a combatir localmente la infección que ocurre en las pieles con
acné, sobre todo aquellas producidas por estafilococo dorado.
En las secuelas de
acne, carboxiterapia al estimular los fibroblastos, activa la formación y
reorganización de las fibras de colágeno y elastina lo que favorece la
atenuación de las secuelas de acné tanto hipotróficas como hipertróficas.

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